PROTECTORES DE MANOS Y BRAZOS. GUÍA PARA LA SELECCIÓN, USO, CUIDADO Y MANTENIMIENTO

Normas de consulta

CEN ISO/TR 8546:2022: Protección de manos. Guía de selección y uso.

Este documento proporciona una guía, una orientación sobre los principales aspectos que debemos de tener en consideración durante la selección y el uso de equipos de protección personal (EPI) para la protección de las manos frente a algunos de los riesgos más habituales encontrados en el lugar de trabajo que se relacionan en la siguiente tabla.

Riesgos cubiertos Riesgos no cubiertos 
  • Mecánicos
  • Químicos
  • Biológicos
  • Térmicos
  • Descarga electrostática
  • Radiación ionizante y contaminación radiactiva.
  • Cortes y puñaladas con cuchillos de mano
  • Uso de motosierras
  • Mordeduras de animales
  • Pinchazos de aguja
  • Electrocución
  • Radiación óptica
  • Vibraciones
  • Arcos eléctricos de falla
  • Extinción de incendios (cubierto por ISO/TR 21808)
  • Deporte

 

 

Para la mejor comprensión de este documento, se hacen necesarias introducir algunas definiciones como:

  • Destreza: Capacidad manipulativa para realizar tareas con las manos de forma precisa y eficiente.
  • Dorso del guante: Parte del guante que cubre el dorso de la mano, es decir, desde la muñeca hasta la base de los dedos.
  • Guante: Equipo de protección individual (EPI) que protege la mano o parte de ella frente a riesgos. Puede extenderse también para cubrir parte del antebrazo y del brazo.
  • Guantes multicapa: Guantes compuestos por más de una capa, con algún tipo de unión permanente entre ellas.
  • Nivel de prestación: Número o letra o cualquier otro símbolo que designe una categoría o intervalo específico de rendimiento, utilizado para clasificar los resultados de los ensayos. En general, un número o letra más alto indica un mayor nivel de prestación. Estos niveles se basan en pruebas de laboratorio que no necesariamente reflejan las condiciones reales del entorno laboral.
  • Peligro: Fuente potencial de lesión o daño para la salud de las personas.
  • Palma del guante: Parte del guante que cubre la palma de la mano, es decir, desde la muñeca hasta la base de los dedos.

Para la selección del guante de protección indicado, es de utilidad tener en cuenta los puntos que se muestran a continuación.

Recopilación de información y evaluación sobre los equipos de protección de manos y brazos disponibles

Previamente a la selección y uso de protectores auditivos, resulta útil recabar información, sobre aspectos como los siguientes:

  • Análisis del mercado: opciones disponibles, ventajas e inconvenientes, considerando aspectos como comodidad, ergonomía, durabilidad, limpieza y cuidado.
  • En aplicaciones específicas, puede ser necesario, en algunos casos, comprobar las prestaciones de las funciones adicionales bajo condiciones particulares de uso.
  • Compatibilidad entre EPI: asegurar que el equipo de protección de manos y brazos no interfiera con otros equipos (compatibilidad con la ropa de protección, desteridad en la colocación de otros equipos de protección como orejeras, cascos, equipos de protección respiratoria, etc.). Identificar posibles sinergias entre tecnologías combinadas y evaluar su compatibilidad y seguridad.
  • Características de los equipos: Ajuste, comodidad, desteridad, flexibilidad, materiales (si contienen alérgenos, etc.), diseño, tallas.
  • Prestaciones de los equipos de protección: Resistencia a riesgos mecánicos, químicos, eléctricos, térmicos, biológicos, etc.

En el momento de la recepción de los protectores de manos y brazos seleccionados, deberían revisarse aspectos tales como: verificar macados normativos, conformidad CE y documentación técnica.

Seguridad del producto

Respecto a la seguridad del producto, se debería tener en cuenta:

  • Disponer de marcado CE, acreditando el cumplimiento del Reglamento (UE) 2016/425.
  • Disponer de la declaración de conformidad del fabricante.
  • Reducir el riesgo a un nivel aceptable durante su uso.
  • Poder utilizarse en las condiciones de trabajo dadas.
  • Disponer de las instrucciones e información sobre la seguridad de los guantes de protección suministradas por el fabricante.
  • En la selección se deben tener en cuenta los niveles de prestación obtenidos en condiciones de ensayo.
  • Cualquier modificación debe contar con la aprobación del fabricante.

Alérgenos

En la información suministrada por el fabricante, se debería proporcionar información más detallada, como los alérgenos. Previa solicitud, y según la norma EN ISO 21420:2020, el fabricante debe facilitar:

  • Lista de sustancias contenidas que puedan causar alergias.
  • Si los guantes contienen caucho natural, se debe incluir una advertencia que indique que dicho guante contiene caucho natural, pudiendo provocar reacciones alérgicas.

Adecuación a la persona

Los guantes, como cualquier EPI, deben adecuarse a la persona que los utilice. Un guante no adecuado resultará incómodo, lo que se manifiesta en un uso inadecuado o inexistente, exponiéndose la persona al riesgo. Por ello, es un aspecto vital a tener en cuenta en la selección del EPI.

A continuación, se muestran algunos factores que se podrían tener en cuenta:

  • Ajuste: Los guantes se deben poder ajustar bien, según las instrucciones del fabricante.
    • Si el guante es pequeño para la talla de la mano, pueden provocar cansancio en las manos y dificultar el agarre.
    • Si el guante es demasiado holgado, es grande para la talla de la mano, pueden crearse pliegues, resultando incómodo y perjudicando las tareas del trabajo.

De estas situaciones, se deduce que es primordial conocer las tallas de guantes y seleccionar las más adecuadas. Se puede buscar la implicación de los/las trabajadores/as, ofreciéndoles una gama de opciones y tallas, seleccionando aquellas que mejor se ajusten a sus manos.

  • Comodidad: Una vez se disponen de guantes de la talla adecuada y que se ajustan correctamente, es importante que la persona que los utilice se sienta cómoda con ellos.

Por ejemplo, existen factores como la sudoración de las manos que pueden provocar incomodidad en el uso de los guantes. Algunas de las medidas que se podrían tener en cuenta podrían ser realizar descansos para quitarse los guantes, o bien utilizar guantes de algodón debajo de los guantes de protección para que absorban el sudor (dichos guantes de algodón se pueden lavar y reutilizar).

Respecto a la resistencia al vapor de agua debido a la sudoración, existen guantes de protección que permiten la transpiración de vapor de agua que pueden ser seleccionados. Por ejemplo, los guantes de cuero deben tener una transpiración de vapor de agua mínima de 5 mg/(cm² × h), si se ensayan según la norma EN ISO 14268, y, para los guantes textiles, la resistencia al vapor de agua debe ser menor o igual a 30 m²·Pa/W, si se ensayan según la norma EN ISO 11092.

  • Desteridad: La desteridad es la capacidad para realizar tareas que requieren precisión manual, como sujetar, manipular o manejar objetos de distintos tamaños. Cuando se utilizan guantes, este aspecto está influido por el grosor y la elasticidad del material del guante, ya que ambos determinan el grado de movilidad y sensibilidad que conserva la mano al usarlos.

La norma EN ISO 21420 establece un método práctico para evaluar la destreza, mediante un ensayo en la que el/la usuario/a debe recoger piezas de distintos diámetros. El nivel de prestación se asigna según el diámetro más pequeño que puede levantarse con éxito, clasificando los guantes en niveles del 1 al 5. Cuanto mayor es el nivel alcanzado, mayor es la habilidad y precisión que el guante permite sin comprometer la seguridad de la persona que lo utiliza.

  • Flexibilidad: La flexibilidad de un guante de protección es clave para conseguir un buen agarre y minimizar la fatiga de la mano al manipular objetos con diferentes formas o superficies. Cuando el diseño del guante y el coeficiente de fricción de sus zonas de agarre están bien adaptados a la geometría y textura del objeto, la seguridad del usuario aumenta.

Un guante con buen nivel de flexibilidad permite mover la mano con mayor naturalidad, reducir el esfuerzo necesario para agarrar objetos y mejorar el control en tareas que requieren precisión o largas jornadas. Al elegir un guante para condiciones de frío, es importante comprobar que el material ha superado ensayos de flexión y resistencia a las bajas temperaturas para garantizar que mantenga su funcionalidad sin volverse rígido o quebradizo.

Adecuación a la tarea y lugar de trabajo

Se debería evaluar la idoneidad ergonómica y específica de los guantes de protección para el trabajo a realizar, comprobando, por ejemplo:

  • Facilidad y rapidez para ponerse y quitarse los guantes.
  • Comodidad, sudoración, flexibilidad, costuras molestas.
  • Compatibilidad con otros EPI. Se puede lograr mediante:
    • Longitud adecuada del puño.
    • Protectores de brazos adecuados.
    • Conexión con traje de protección.
    • Diseño de las mangas del traje de protección.
  • Capacidad para realizar tareas sin obstáculos ni dificultad: agarre seguro, sensibilidad táctil, etc.
  • Mantener la protección en todas las posiciones de trabajo.

Si se realizan trabajos con gran carga física, altas temperaturas y/o humedad relativa, esto puede provocar sudoración, que provoca irritación, enrojecimiento, ablandamiento e irritaciones de la piel. Para conseguir mayor comodidad, máxima integridad del guante y paliar los efectos negativos de la piel se pueden llevar a cabo las siguientes acciones:

  • Uso de guantes con forro o flocado.
  • Uso de guante textil interior.
  • Cambio de guantes con frecuencia.
  • Cuidado regular de la piel.

RIESGOS ESPECÍFICOS

Se recomienda tener en cuenta los riesgos específicos contra los que los guantes brindan protección. Para ello, se debe tener en cuenta la normativa específica de referencia para los guantes que protegen dichos riesgos, así como la norma EN ISO 21420:2020. Los riesgos específicos se muestran a continuación.

En general, un nivel de prestaciones más alto indica una mayor resistencia teórica del guante frente al riesgo para el que está destinado, aunque pueden reducir la desteridad.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los niveles no garantizan una protección absoluta en condiciones reales de trabajo. La eficacia del guante puede verse afectada por diversos factores, entre ellos:

  • Condiciones ambientales: la humedad o la presencia de líquidos pueden reducir la resistencia del material para determinados tipos de protecciones, como la protección frente a riesgos mecánicos, por ejemplo.
  • Compatibilidad con otras tareas o EPI: el guante debe permitir realizar las tareas sin limitar la movilidad más de lo necesario teniendo en cuenta el nivel de protección, ni generar nuevos riesgos.
  • Niveles altos de prestación pueden afectar la desteridad: Los niveles altos de prestación brindan una mayor resistencia teórica del guante contra un riesgo, pero pueden reducir la desteridad y, por tanto, limitar la capacidad para realizar tareas.

Por ello, además de considerar los niveles de prestación, se recomienda realizar pruebas de uso o ensayos de idoneidad en condiciones reales para asegurar que el guante seleccionado es adecuado para el puesto de trabajo.

Riesgos mecánicos

En este apartado, nos centraremos en los guantes destinados a proteger las manos frente a lesiones mecánicas superficiales, como abrasiones, cortes, perforaciones o desgarros (no abordaremos aquí los criterios de selección para riesgos como cortes por cuchillos, pinchazos de aguja, etc.).

Los guantes de protección están diseñados para reducir el riesgo de lesiones mecánicas en las manos. A continuación, se describen los principales riesgos mecánicos citados:

  • Abrasión: desgaste progresivo de la piel por fricción con superficies rugosas o ásperas.
  • Corte: daño causado por objetos afilados como cuchillas, chapas metálicas o herramientas.
  • Perforación: penetración de objetos puntiagudos como clavos, astillas o agujas.
  • Rasgado: desgarro del material del guante por fuerzas de tracción o enganches.

El tipo y nivel de prestación del guante deben seleccionarse o de forma que ofrezcan una resistencia adecuada a estos riesgos. Esta exigencia, recogida en el Reglamento (UE) 2016/425 y desarrollada en normas técnicas como la EN 388:2016+A1:2018 Guantes de protección contra riesgos mecánicos. Dicha norma suele ser la principal norma de referencia específica aplicable de forma general para los riesgos mecánicos. Los niveles se determinan mediante ensayos de laboratorio estandarizados y se expresan mediante cifras o letras.  En esta norma, también se desarrolla la protección del riesgo contra impacto.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 388 (Riesgos mecánicos), o más específicas, según el riesgo contra el que se requiere protección, como, por ejemplo, la EN ISO 11393-4 (Guantes para sierras de cadena accionadas a mano), la EN 14328 (Guantes contra cortes por cuchillos eléctricos), etc.

Recomendaciones para la selección

La elección del guante adecuado depende del tipo de tarea: manipulación de chapas metálicas, herramientas cortantes, materiales abrasivos, trabajos de montaje o mantenimiento industrial, entre otros.

Se recomienda tener en cuenta las condiciones de la persona, el tipo de actividad, tareas a llevar a cabo y entorno de trabajo. Por ejemplo, algunas de las tareas con riesgos mecánicos pueden ser: manipulación de chapas metálicas, herramientas cortantes, materiales abrasivos, trabajos de montaje o mantenimiento industrial, entre otras.

A continuación, se muestra un ejemplo de elementos a tener en cuenta para el riesgo de corte:

  • Materiales con los que está trabajando (por ejemplo: papel, metal).
  • Si se existe riesgo de corte, geometría del borde de corte (p. ej.: hoja de cuchillo, rebaba de corte/perforación).
  • Longitud del borde cortado (hoja de cuchillo corta, borde afilado de una hoja de metal).
  • Fuerza de corte esperada (p. ej., tocar un borde cortante, cuchilla guiada por fuerza).
  • Movimiento del filo con respecto a la mano (tirando sobre la superficie o presionando sobre la superficie).
  • Humedad.
  • Contacto con aceites o grasas.
  • Destreza necesaria.
  • Partes del cuerpo expuestas.

Riesgos químicos

Los riesgos químicos se producen cuando la piel entra en contacto con sustancias que pueden causar irritación, corrosión, sensibilización o intoxicación. Los guantes de protección química, regulados por la norma EN ISO 374, proporcionan una barrera frente a estos agentes, siempre que no existan perforaciones y el material mantenga su integridad durante el uso. La selección debe basarse en un análisis conjunto de:

  1. Sustancias manejadas. Identificar todas las sustancias presentes en la tarea, incluidas las generadas por el propio proceso (polvos, vapores, residuos). La identificación no se limitará al químico principal; deben considerarse mezclas, productos secundarios, sustancias creadas por el proceso y agentes no etiquetados que puedan irritar o sensibilizar la piel. Revisar siempre fichas de seguridad y, si faltan datos, consultar al proveedor.
  2. Otros riesgos simultáneos en la mano. Además del riesgo químico, valorar riesgos mecánicos, térmicos, abrasivos, de corte, etc. Hay que recordar que, aunque un guante pueda ser químicamente adecuado, su protección puede verse afectada por otros peligros simultáneos.
  3. Tipo y duración del contacto. Definir si la exposición será por salpicaduras, contacto intermitente o inmersión prolongada. La duración y tipo de exposición determinan el material, el espesor y el tiempo de uso seguro del guante.
  4. Características del usuario (talla, comodidad). El guante debe adaptarse anatómicamente al usuario para garantizar uso continuo, evitar fallos y mantener la seguridad operativa.
  5. Exigencias de la tarea. Las tareas dictan la combinación óptima de resistencia, agarre, destreza y durabilidad que debe ofrecer el guante.

La eficacia de la barrera de protección del guante depende de tres propiedades clave:

  • Penetración: evita el paso de químicos a través de imperfecciones visibles del guante, como costuras o microagujeros.
  • Permeación: consiste en la difusión molecular del químico a través del material. Se evalúa mediante el tiempo en alcanzar la cara interna del guante, con niveles de prestación de 1 a 6 (de >10 min a >480 min).
  • Degradación: indica la alteración del material por cambios físicos o mecánicos (endurecimiento, hinchazón, pérdida de resistencia mecánica, etc.) tras la exposición a la sustancia.

En la norma EN ISO 374-1, los guantes se clasifican en Tipos A, B y C, según la cantidad de productos químicos frente a los que ofrecen protección y el tiempo de resistencia. Además, algunos guantes combinan resistencia química y mecánica, o añaden aislamiento térmico, aunque esto puede afectar la destreza y sensibilidad.

La utilización conforme a las indicaciones del fabricante, junto con limpieza y almacenamiento adecuados, son esenciales para mantener su eficacia.

Recomendaciones para la selección

Se recomienda tener en cuenta aspectos, como, por ejemplo, los que se indican en la siguiente tabla:

Tabla 1. Procedimiento de selección de guantes de protección contra sustancias químicas

Determinación del tiempo de paso o de uso requerido/s Dependen de diferentes factores, como los que se comentan a continuación en esta tabla.
Material de protección (barrera):
  • Material o combinación de materiales.
  • Espesor del material.
  • Propiedades antiestáticas, etc.
  • Compatibilidad frente a sustancias específicas (ningún material protege frente a todo; validación obligatoria según ficha de datos de seguridad).
Sustancia/s química/s
  • Concentración.
  • Tamaño de molécula.
  • Estado físico.
  • Polaridad.
  • Tensión superficial.
  • Comportamiento de oxidación.
  • Corrosividad y causticidad, etc.
  • Presencia de mezclas, productos residuales o sustancias generadas por el proceso (no todos los riesgos proceden de envases etiquetados).
Superficie y tipo de contacto Decisivas para la exposición (dosis), respecto al paso de la sustancia.

Sin embargo, el área y tipo de contacto no afectan el tiempo de paso.

Tiempo máximo de uso Tiempo de uso máximo (tiempo de paso real) =

Tiempo de penetración factores relacionados actividad, como:

  • Temperatura.
  • Elongación.
  • Propiedades químico-físicas.
Diferenciar entre tiempo de paso normativo y tiempo de paso real Estimar tiempo de uso máximo frente tiempo de paso normativo teniendo en cuenta:

  • Aumento de temperatura del material por temperatura corporal usuario;
  • Aumento exposición potencial por exposición de grandes áreas del guante (p.ej. salpicaduras);
  • Manipulación de sustancias de toxicidad aguda o sustancias CMR;
  • Degradación del material causada por la sustancia;
  • Más información detallada en instrucciones fabricante.

Riesgos microbiológicos (bacterias, hongos y virus)

Los riesgos biológicos se producen cuando las manos entran en contacto con microorganismos como bacterias, hongos o virus, que pueden ser infecciosos, tóxicos o sensibilizantes. Los guantes de protección frente a microorganismos, regulados por la norma EN ISO 374-5, actúan como barrera siempre que el material esté íntegro y sin perforaciones; si se daña, se pierde la protección. La eficacia se basa principalmente en la penetración, comprobada mediante ensayos de estanqueidad frente a aire y agua para bacterias y hongos, y ensayos específicos con bacteriófagos para la resistencia frente a virus.

A diferencia de los guantes químicos, la permeación y degradación no son relevantes en este caso. La protección también puede verse afectada por humedad o el uso de desinfectantes. Los guantes pueden combinar resistencia biológica con protección mecánica o térmica, aunque capas adicionales pueden reducir la destreza y sensibilidad. La selección del guante adecuado depende de la naturaleza del microorganismo, la duración del contacto y las condiciones de trabajo, y siempre se deben seguir las instrucciones del fabricante sobre uso, desinfección y reutilización. Los guantes que cumplen con ISO 374-5 están marcados para indicar si protegen contra bacterias y hongos, o frente a virus, bacterias y hongos, facilitando su correcta identificación en entornos laborales.

Son adecuados para trabajos en el sector sanitario, laboratorios de investigación científica, industria alimentaria, industria farmacéutica, servicios de limpieza y desinfección, etc.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales), EN ISO 374-5 (Guantes contra riesgos microbiológicos), o más específicas, como la norma ISO 16604 (Método de ensayo de resistencia a virus, llevado a cabo con bacteriógrafos).

Recomendaciones para la selección

En la selección de un guante de protección contra microorganismos se recomienda tener en cuenta aspectos como, por ejemplo:

  • Resistencia a la penetración de los guantes, y si dicha resistencia ha sido ensayada según la norma EN 374-2.
  • Microorganismo contra el que se pretende brindar protección. Según la norma EN 374-5 se puede proteger contra:
    • Bacterias y hongos.
    • Bacterias, hongos y virus. Si el guante brinda, además, protección contra virus, se debe indicar en el marcado la palabra “VIRUS”.

Riesgos térmicos: Calor

La protección frente a riesgos térmicos se centra en la resistencia de los guantes al calor directo, incluyendo contacto, convección, radiación y salpicaduras de metal fundido, aunque no cubre vapor caliente ni chispas voladoras sin métodos estandarizados. La norma EN 407 establece distintos niveles de prestación, de 1 a 4, que indican la eficacia del guante frente a cada tipo de exposición:

  • Propagación limitada de la llama: Evalúa cuánto tiempo los dedos del guante resisten la exposición directa a la llama y la incandescencia posterior.
  • Calor por contacto: Mide la temperatura interna al tocar superficies calientes, indicando hasta qué punto el guante protege sin riesgo térmico.
  • Calor convectivo: Determina el tiempo que tarda en aumentar la temperatura interna por aire caliente, reflejando la protección frente a gases o corrientes térmicas.
  • Calor radiante: Valora cuánto tiempo puede exponerse el guante a radiación térmica intensa sin superar límites seguros de temperatura interna.
  • Pequeñas salpicaduras de metal fundido: Indica cuántas gotas pequeñas puede soportar el guante sin comprometer su barrera interna.
  • Grandes cantidades de metal fundido: Mide la resistencia del guante ante impactos de metal fundido en mayor volumen.

Además, se comprueba la resistencia mecánica del material interno, con un valor mínimo de 10 N de resistencia al desgarro. Los guantes térmicos pueden combinar diferentes materiales o grosores según la zona de la mano para optimizar protección y destreza. Los niveles de prestación se indican en el etiquetado mediante pictogramas y números; una “X” significa que no se ha testado esa propiedad o que el método no es adecuado. La selección del guante debe tener en cuenta la temperatura del entorno, la duración del contacto, la necesidad de destreza y la posible humedad, ya que estos factores pueden reducir la eficacia térmica del guante.

Los guantes de protección frente a riesgos térmicos se emplean en trabajos de fundición y metalurgia, en labores de soldadura y corte con llama abierta, manipulación de hornos, maquinaria industrial caliente, instalaciones como chimeneas, estufas industriales o entornos con superficies calientes cercanas, donde existe riesgo de contacto accidental o exposición prolongada a altas temperaturas.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 407 (Guantes de protección contra riesgos térmicos).

Recomendaciones para la selección

En la selección del guante, además del calor directo, también se recomienda tener en cuenta otros aspectos, como, por ejemplo, los que se indican en la siguiente tabla:

Tabla 2. Aspectos a tener en cuenta en la selección de guantes de protección contra el calor

Alta temperatura ambiente y ayuda para manipulación que implique menos acercamiento al calor
  • Puede utilizarse un guante con menor nivel de prestaciones,
  • Mayor transpirabilidad,
  • Mayor desteridad.
Humedad y vapor penetrante Pueden reducir el efecto protector de los guantes.

Solamente son estancos a los líquidos aquellos guantes indicados por el fabricante.

Forro interior absorbente, que puede proporcionar mayor comodidad Se pueden usar guantes interiores para absorción de sudor, pero pueden reducir desteridad y sensibilidad táctil.

Riesgos térmicos: Frío

Los riesgos por frío se refieren a la exposición de las manos a bajas temperaturas, tanto por contacto directo con objetos fríos como por el efecto del aire o líquidos a temperaturas reducidas. Estos riesgos pueden provocar pérdida de destreza, entumecimiento, congelación o lesiones cutáneas, especialmente en entornos donde el viento, la humedad o el contacto prolongado intensifican la pérdida de calor.

La norma EN 511 establece los criterios de ensayo y niveles de prestación (de 0 a 4) que miden la capacidad aislante del guante frente a distintas formas de enfriamiento. Se evalúan tres tipos de protección:

  • Frío convectivo, que determina el aislamiento térmico global frente al aire frío.
  • Frío por contacto, que mide la resistencia térmica del material frente al contacto con superficies frías.
  • Penetración de agua, que verifica si el guante mantiene la impermeabilidad tras inmersión y movimiento en el agua.

A mayor nivel de prestación, mayor es la capacidad del guante para conservar el calor y evitar la pérdida térmica, pero, por el contrario, se puede ver perjudicada la desteridad. Además, se ensayan la resistencia al desgarro y la abrasión, así como la flexibilidad a temperaturas extremas (hasta –50 °C), garantizando que los materiales mantengan su integridad y comodidad en uso prolongado.

Los guantes contra el frío se emplean en entornos de almacenamiento o transporte frigorífico, manipulación de productos congelados, trabajos en cámaras de refrigeración, actividades agrícolas o forestales en invierno, mantenimiento en exteriores, operaciones portuarias o pesqueras, y en general, en cualquier situación donde la temperatura ambiente o de los objetos manipulados supere los límites de confort térmico de la piel.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 511 (Guantes de protección contra el frío).

Recomendaciones para la selección

Se recomienda tener en cuenta aspectos, como, por ejemplo, los que se indican en la siguiente tabla:

Tabla 3. Aspectos para la selección de guantes de protección contra el frío

Diferente sensibilidad de cada persona al frío En función de la sensibilidad al frío, los niveles de prestación pueden ser más o menos relevantes para cada persona.
Pueden reducir las prestaciones de protección del guante
  • Velocidad del viento,
  • Humedad,
  • Vapor penetrante
Alta temperatura ambiente y ayuda para manipular objeto congelado
  • Puede utilizarse un guante con menor nivel de prestaciones.
  • Mayor transpirabilidad.
  • Mayor desteridad.
Si se procesan diferentes materiales y/o estructuras en el guante para las diferentes áreas de los dedos, la palma, el dorso de la mano, el puño Consultar el grado de protección de cada área.

Riesgos eléctricos

Los riesgos eléctricos se producen cuando las manos pueden entrar en contacto directo o indirecto con tensiones eléctricas capaces de provocar descargas, quemaduras o fibrilación ventricular. Para prevenir estos efectos, se emplean guantes aislantes eléctricos.

La norma IEC 60903 establece los requisitos de diseño, fabricación, ensayo y marcado de los guantes destinados a proteger frente a tensiones eléctricas, clasificándolos en seis clases de prestación según la tensión máxima de uso, desde Clase 00 (baja tensión) hasta Clase 4 (alta tensión). Cada clase se somete a ensayos de tensión de prueba y tensión de resistencia dieléctrica, asegurando que el guante mantenga sus propiedades aislantes sin perforación ni fuga eléctrica. Además, se realizan pruebas complementarias de resistencia mecánica, flexibilidad a bajas temperaturas, resistencia al ozono, envejecimiento y hermeticidad.

Por su parte, la IEC 60984 establece requisitos para manguitos protectores, destinados a proteger los guantes aislantes frente a riesgos mecánicos, térmicos o químicos sin comprometer su función dieléctrica. Estos manguitos se utilizan de manera conjunta, garantizando que la combinación mantenga la seguridad eléctrica y la destreza del usuario.

Los guantes eléctricos deben llevar un marcado visible con su clase, categoría de uso (por ejemplo, resistencia a ácido, ozono o aceite), fecha de fabricación y número de lote, y deben ser ensayados periódicamente según los intervalos reglamentarios para verificar su integridad.

Se emplean en trabajos en instalaciones eléctricas de baja, media y alta tensión, mantenimiento de redes energéticas, subestaciones y transformadores, operaciones de maniobra, conexión o medición, y en intervenciones de vehículos eléctricos o híbridos, donde es esencial evitar el contacto accidental con partes activas o conductoras.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales), y las específicas, como la norma IEC 60903 (Guantes de protección aislantes eléctrico) y la norma IEC 60984 60903 (Manguitos de protección aislantes eléctrico).

Recomendaciones para la selección

Se recomienda tener en cuenta aspectos, como por ejemplo:

  • Clase eléctrica del protector (Clases 00, 1, 2, 3 y 4).
  • Propiedades especiales (como resistencia a la penetración de ácidos, aceite, ozono, a muy bajas temperaturas, corriente de fuga).
  • En el caso de los manguitos aislantes de la electricidad, también se recomienda tener en cuenta su estilo (si son estrechos y rectos, o sin son de codo curvo).

Requisitos electrostáticos

Los riesgos electrostáticos se originan cuando los guantes, al aislar las manos del contacto con tierra, pueden acumular cargas eléctricas que, en entornos inflamables o explosivos, podrían provocar una desencadenar una ignición. Estos riesgos se presentan especialmente en atmósferas con vapores, gases, polvos o líquidos inflamables, como en industrias químicas, petroquímicas o de manipulación de combustibles.

La norma EN 16350 establece los requisitos para los guantes disipativos electrostáticos, destinados a usarse en zonas con riesgo de explosión. Define un procedimiento de ensayo que garantiza que el guante mantenga una resistencia de contacto inferior a 10⁸ Ω, permitiendo disipar las cargas eléctricas de forma controlada. Los guantes deben fabricarse sin elementos metálicos ni componentes externos que alteren su conductividad, y deben incluir advertencias sobre su correcta utilización, como la necesidad de que el usuario esté adecuadamente conectado a tierra mediante calzado o suelos conductivos.

El rendimiento de los guantes puede verse afectado por el desgaste, la contaminación o el envejecimiento, por lo que su estado debe verificarse regularmente.

Estos guantes se utilizan en entornos ATEX (atmósferas explosivas), en refinerías, laboratorios químicos, industrias farmacéuticas, plantas de pintura o recubrimiento, manipulación de disolventes y operaciones de mantenimiento en zonas con riesgo de ignición, donde la disipación chispa y segura de cargas electrostáticas resulta esencial para prevenir accidentes.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 16350 (Guantes de protección electrostáticos).

Recomendaciones para la selección

Se recomienda tener en cuenta aspectos, como por ejemplo:

  • Atmósferas inflamables enriquecidas en oxígeno: Los guantes electrostáticos pueden ver afectadas sus propiedades en atmósferas inflamables enriquecidas en oxígeno, que, según la norma EN 16350:2014, son aquellas en las que el contenido de oxígeno es superior al 21,5 % de la fracción volumétrica del aire.
  • Humedad: La humedad del material del guante puede alterar las propiedades electrostáticas del guante. Se recomienda seguir las instrucciones del fabricante al respecto.

Riesgos de trabajos de soldadura

Los riesgos derivados de la soldadura incluyen la exposición a calor, chispas, radiación y proyecciones de metal fundido, así como riesgos mecánicos por corte, abrasión o manipulación de piezas calientes. Para estas actividades, la norma EN 12477 especifica los requisitos de seguridad y prestaciones de los guantes de protección utilizados en trabajos de soldadura y procesos afines, combinando criterios de protección térmica (según EN 407) y resistencia mecánica (según EN 388).

La norma distingue dos tipos de guantes según el tipo de soldadura y el equilibrio entre protección y destreza:

  • Tipo A, que ofrece mayor protección, aunque con menor desteridad.
  • Tipo B, que proporciona mayor desteridad, pero con un nivel de protección inferior.

Los guantes conforme a EN 12477 se someten a ensayos de resistencia al calor por contacto, convectivo y radiante, resistencia a la llama, protección frente a pequeñas salpicaduras de metal fundido, así como resistencia a la abrasión, corte, desgarro y perforación. Cada una de estas propiedades se clasifica en niveles de prestación que permiten seleccionar el guante más adecuado según las condiciones de trabajo.

Estos guantes se utilizan en soldadura manual por arco (MMA, MIG/MAG, TIG), corte y esmerilado con llama, trabajos de mantenimiento en calderería, industria naval, metalurgia y fabricación de estructuras metálicas, donde se requiere protección frente al calor, chispas y salpicaduras, sin comprometer la movilidad necesaria para manejar herramientas o electrodos con precisión.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 12477 (Guantes de protección contra soldadura).

Recomendaciones para la selección

Se recomienda tener en cuenta aspectos, como por ejemplo:

  • La norma EN 12477 establece que los guantes de protección para soldadura no deben presentar conexión eléctrica conductora entre sus partes externa e interna, por ejemplo, en forma de partes metálicas, como remaches. Este aspecto se puede comprobar mediante inspección visual.

Guantes de protección para bomberos

Los riesgos térmicos y mecánicos asociados a la intervención de bomberos requieren guantes que proporcionen una protección integral frente al calor, al fuego, a las llamas y a los riesgos físicos derivados del rescate y manipulación de objetos calientes o cortantes. La norma EN 659 establece los requisitos de seguridad, prestaciones y métodos de ensayo para guantes de protección destinados a la lucha contra incendios, garantizando un equilibrio entre protección, destreza y durabilidad en condiciones extremas.

Los guantes certificados según esta norma deben ofrecer resistencia frente a la penetración de llamas, calor por contacto, calor convectivo y calor radiante, así como protección frente a pequeñas salpicaduras de metal fundido, de acuerdo con los métodos definidos en la norma EN 407. Además, deben cumplir con los criterios de resistencia mecánica (abrasión, corte, desgarro y perforación) establecidos en la norma EN 388, y superar ensayos específicos de comportamiento al calor tras exposición a radiación o llamas directas.

La norma distingue distintos niveles de prestación para cada propiedad, permitiendo seleccionar el guante más adecuado según el tipo de intervención o entorno térmico. También se evalúan aspectos esenciales para el servicio operativo, como la resistencia al encogimiento por calor, la resistencia a la penetración de agua y a productos químicos, y la transpirabilidad.

Los guantes de bombero conforme a EN 659 están diseñados para su uso en operaciones de extinción de incendios estructurales, rescate y salvamento, intervenciones, etc. Su diseño combina multicapa de tejidos técnicos, refuerzos en zonas críticas y materiales resistentes al calor y al corte, proporcionando protección sin comprometer la movilidad ni la sensibilidad táctil necesarias en tareas de emergencia.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 659 (Guantes de protección contra soldadura).

Recomendaciones para la selección

Se recomienda tener en cuenta aspectos, como por ejemplo:

  • Para brindar protección contra los riesgos derivados de la extinción de incendios y labores de rescate, los guantes de protección contra bomberos presentan propiedades mecánicas, químicas y térmicas. A continuación, se muestran algunos ejemplos:
    • Riesgos mecánicos:
      • Abrasión.
      • Corte.
      • Perforación.
    • Riesgos químicos:
      • Penetración de agua.
      • Penetración de productos químicos.
      • Permeabilidad al agua.
    • Riesgos térmicos:
      • Resistencia a la llama.
      • Calor radiante.
      • Calor convectivo.

Riesgos por contaminación radiactiva y radiaciones ionizantes

Los riesgos por contaminación radiactiva e irradiación ionizante se presentan en entornos donde las manos pueden estar expuestas a materiales radiactivos en forma de partículas, líquidos o radiaciones penetrantes. Estos riesgos pueden darse en laboratorios nucleares, instalaciones médicas o industriales que utilicen radiación, y plantas de tratamiento o almacenamiento de residuos radiactivos.

La norma EN 421 regula los requisitos para guantes de protección frente a estos riesgos, estableciendo dos tipos principales de protección:

  • Contaminación radiactiva por partículas, donde el guante actúa como barrera hermética contra la entrada de sustancias radiactivas sólidas o líquidas. Estos guantes deben ser estancos al aire y al agua, garantizando la integridad del sistema de contención.
  • Radiaciones ionizantes (rayos X, gamma o beta), donde la protección depende del material y de su espesor equivalente de plomo, que indica su capacidad de absorción de radiación.

Además, los guantes se someten a pruebas complementarias de resistencia al ozono, con niveles de prestación de 1 a 4 según el grado de resistencia al agrietamiento del material, y deben mantener una adecuada resistencia mecánica e integridad estructural.

Estos guantes se utilizan en laboratorios de investigación nuclear o radiológica, hospitales con equipos de diagnóstico o radioterapia, industria nuclear, fabricación de radioisótopos, mantenimiento de reactores o cabinas de contención, donde se requiere evitar tanto la contaminación del usuario como la exposición directa a radiaciones ionizantes.

Para más información, consultar las normas, como, por ejemplo, la EN ISO 21420 (Guantes de protección. Requisitos Generales) y EN 421 (Guantes de protección contra radiaciones ionizantes y contaminación radiactiva).

Recomendaciones para la selección

A través del análisis de los riesgos de lugares de trabajo con riesgo de contaminación radiactiva o radiaciones ionizantes, se recomienda recopilar información, como la que se muestra por ejemplo a continuación:

Tabla 4. Información recomendada para la selección de guantes de protección contra contaminación radiactiva y radiación ionizante

Tallas de guantes
Dimensiones de guantes para recintos de contención, incluidos (según ISO 11933-1:1997 e ISO 11933-2:1997)
  • Orificios para guantes.
  • Anillos de soporte.
  • Anillos para celdas.
  • Fundas compatibles.
  • Elección del tamaño de los guantes depende: utilización guantes interiores.
  • Protección sólo asegurada si todos los elementos se ensamblan según el fabricante.
Resistencia mecánica Ver apartado “Riesgos Mecánicos” del presente documento.
Riesgos químicos
  • Ver apartado “Riesgos Químicos” del presente documento.
  • Si lleva pictogramas para riesgos químicos, el guante es a prueba de líquidos y aire según EN ISO 374-1:2016/A1:2018.
Absorción de radiación ionizante del material La absorción está expresada como espesor equivalente de plomo, marcado en el guante o en cada parte diferente junto con las condiciones de prueba.
Resistencia al agrietamiento por ozono al nivel requerido, si procede (según EN 421:2010).

Pruebas previas al uso

Se debe llevar a cabo una serie de comprobaciones previas al uso, mediante inspección visual, del estado del material de protección, con el objetivo de detectar:

  • Daños.
  • Defectos de calidad.
  • Rasgaduras, áreas abrasivas, agujeros o grietas, especialmente entre dedos.
  • Roturas.
  • Otros defectos.
  • Si el producto está caducado mediante la comprobación de la fecha de seguridad.

Se deben tener en cuenta los factores que afectan a las prestaciones de los guantes, como objetos puntiagudos, hollín, suciedad, calor, agua, humedad, etc.

Utilización

La utilización correcta del guante de protección debe llevarse a cabo según las instrucciones suministradas por el fabricante.

Las instrucciones suministradas por el fabricante pueden incluir, por ejemplo:

  • Propósito de los guantes protectores.
  • Responsabilidad del uso y cuidado de los guantes.
  • Información sobre las limitaciones del guante.
  • Riesgos contra los que protege el guante.
  • Instrucciones de colocación, uso y retirada de los guantes.
  • Instrucciones de almacenamiento.
  • Instrucciones de limpieza.
  • Instrucciones de desecho y eliminación de los guantes.
  • Obtención de un nuevo guante.
  • Respuesta a emergencias.

Formación

Previamente a la utilización de los guantes, los/las usuarios/as deben estar formados en el uso seguro de los guantes.

Otro de los pilares esenciales para que los guantes de protección cumplan de manera eficaz con su función protectora es el mantenimiento y limpieza, que deben llevarse a cabo en todo caso según lo que indique el fabricante.

Es muy importante también llevar a cabo el almacenamiento de los guantes según indique el fabricante, y estar pendiente de la caducidad o fin de vida útil de los equipos para llevar a cabo su desecho según establezca también el fabricante.

Los guantes de protección son equipos que están en contacto directo y constante con herramientas, sustancias químicas o biológicas, superficies calientes o cortantes. En caso de utilizar guantes dañados o sucios se pueden provocar riesgos adicionales como, por ejemplo:

  • Pérdida de agarre y desteridad.
  • Filtración de sustancias químicas o biológicas. Suelen ser la primera barrera y, muchas veces, la única.
  • Reducción de la resistencia mecánica.
  • Exposición a riesgos eléctricos.

Lo indicado anteriormente se muestra como ejemplo para transmitir la importancia de llevar a cabo un correcto mantenimiento, cuidado y almacenamiento, según indique el fabricante, de los guantes de protección, para que estos equipos brinden una protección óptima durante toda su vida útil.

Limpieza

La limpieza de los guantes es un aspecto fundamental a tener en cuenta en el mantenimiento de los mismos. Se recomienda:

  • Tener en cuenta si se necesita si dichos equipos se deben lavar o no.
  • Una vez se identifica la necesidad de lavar el guante, se recomienda elegir aquellos equipos en los que se encuentren los pictogramas de cuidado, como los ejemplos que se muestran en la Figura 1.

El tratamiento de limpieza puede afectar a las propiedades del guante, por ello este aspecto se tiene en cuenta en los ensayos a los que se somete el guante, como se indica a continuación.

  • Excepto si se indica lo contrario, los ensayos establecidos por la norma EN ISO 21420 y las correspondientes normas específicas se deben llevar a cabo con guantes nuevos.
  • Si se proporcionan instrucciones de limpieza, se deben llevar a cabo en los guantes los ensayos relevantes de prestaciones según la norma EN ISO 21420 y las normas específicas, antes y después de haberse sometido al número máximo de ciclos de limpieza recomendados.
    • Los niveles de prestaciones se determinan según los valores más bajos obtenidos antes y después de la limpieza.

En la información suministrada por el fabricante se debe indicar:

  • Si se declara que es necesaria la limpieza, se deben incluir los pictogramas de cuidado (ver ejemplos en la Figura 1) según la norma ISO 3758 y el número de ciclos ensayados.
  • Si se declara que no es necesaria la limpieza, se debe incluir una frase que señale que el guante no es lavable.

A continuación, se destacan algunas normas internacionales según el tipo de lavado que pueden ser consultadas:

  • ISO 6330: procedimiento de lavado y secado doméstico para textiles.
  • ISO 3175-2: procedimiento de limpieza en seco.

Figura 1. Ejemplos de pictogramas de cuidado

El marcado e información suministrada por el fabricante que debe reflejarse en los guantes de protección se corresponde por lo establecido en la norma EN ISO 21420:2020 y en las normas específicas correspondientes a las diferentes propiedades protectoras que brinden los guantes de protección.

En caso de que el guante de protección cumpla con al menos una norma específica de propiedades de protección, se debe incluir el pictograma correspondiente indicativo de la protección que aplique. A continuación, en la Tabla 5, se muestra una tabla con los diferentes pictogramas según las respectivas normas específicas.

Tabla 5. Pictogramas

Pictograma Significado (p.ej., categoría de riesgo) Pictograma Significado (p.ej., categoría de riesgo) Pictograma Significado (p.ej., categoría de riesgo)

Protección frente a riesgos mecánicos

ISO 7000-2490

Protección frente a sierras de cadena

ISO 7000-2416

Protección frente a cortes y pinchazos

ISO 7000-2483

Protección frente al frío

ISO 7000-2412

Protección frente al calor sin llama

ISO 7000-3652

Protección frente al calor y la llama

ISO 7000-2417

Equipo de protección para bomberos

ISO 7000-2418

Protección frente al efecto térmico del arco eléctrico

IEC 60417-6353

Adecuado para trabajos en tensión

IEC 60417-5216

Protección frente a la electricidad estática

ISO 7000-2415

Protección frente a químicos

ISO 7000-2414

Protección frente a pesticidas agrícolas

ISO 7000-3126

Protección frente a radiaciones ionizantes

ISO 7000-2809

Protección frente a contaminación radiactiva

ISO 7000-2484

Protección frente a riesgos por microorganismos

ISO 7000-2491

Información

ISO 7000-1641

Fecha de caducidad

ISO 7000-2607

Fecha de fabricación

ISO 7000-2497

 

PROTECTORES DE MANOS Y BRAZOS. GUÍA PARA LA SELECCIÓN, USO, CUIDADO Y MANTENIMIENTO

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CEN ISO/TR 8546:2022: Protección de manos. Guía de selección y uso.

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