EQUIPOS DE PROTECCIÓN ANTICAÍDAS. GUÍA PARA LA SELECCIÓN, USO, CUIDADO Y MANTENIMIENTO

Categoría III

Documentación asociada al EPI

  • Certificado UE de Tipo expedido por un organismo notificado.
  • Control de la conformidad de los productos fabricados respecto al tipo UE aprobado: control supervisado del producto a intervalos aleatorios (módulo C2) o aseguramiento de la calidad del proceso de producción (módulo D)
  • Declaración UE de Conformidad.
  • Folleto informativo.

Cada día, miles de personas llevan a cabo trabajos en altura, con riesgos relevantes de caídas a distinto nivel, con graves consecuencias. Se considera trabajo en altura aquel en el que existe un riesgo de caída desde una altura mayor a 2 metros. Una caída desde más de 2 metros de altura ya puede provocar importantes consecuencias, como daños graves e irreversibles, incluso la muerte.

En la caída, incluso aunque no haya impacto contra el suelo u otro objeto rígido, las fuerzas que se generan sobre el cuerpo humano debido a la detención súbita de la caída pueden superar los 15 kN y la deceleración experimentada puede ser superior a las 12 G.

Cuando las medidas de protección adoptadas no pueden impedir una caída desde altura durante el trabajo, se vital llevar a cabo una correcta instalación y utilización de los sistemas que protegen a las personas que trabajan en altura para evitar caídas a distinto nivel.

Estos sistemas pueden ser de distintos tipos dependiendo de la finalidad que queramos alcanzar.

  • Sistemas anticaídas: Su función es detener una caída libre desde una altura, de una manera segura.
  • Sistemas de sujeción y retención: Están destinados a prevenir que la persona alcance una zona de riesgo de caída.
  • Sistemas de salvamento: Su finalidad es la de evacuar a una persona de un lugar determinado en caso de que se haya producido una caída.

Cada uno de estos sistemas, están compuestos a su vez de otros subsistemas que varía ligeramente dependiendo de la función principal del sistema.

Este documento pretende brindar información básica sobre los diferentes elementos de los diferentes sistemas de protección en trabajos en altura, y proporcionar una guía de recomendaciones para la selección, uso, cuidado y mantenimiento del conjunto de los diferentes equipos que se utilizan para la protección.

RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN Y EVALUACIÓN SOBRE LOS EQUIPOS DE PROTECCIÓN ANTICAÍDAS DISPONIBLES

Previamente a la selección y uso de equipos de protección anticaídas, resulta útil recabar información, sobre aspectos como los siguientes:

  • Análisis del mercado: opciones disponibles, ventajas e inconvenientes, considerando aspectos como comodidad, ergonomía, durabilidad, limpieza y cuidado.
  • En aplicaciones específicas, puede ser necesario, en algunos casos, comprobar las prestaciones de las funciones adicionales bajo condiciones particulares de uso.
  • Compatibilidad entre EPI: asegurar que el equipo no interfiera con otros equipos (cascos, ropa de protección, guantes, etc.). Identificar posibles sinergias entre tecnologías combinadas y evaluar su compatibilidad y seguridad.
  • Tipos de sistemas de protección: Sistemas anticaídas, sistemas de sujeción y retención, sistemas de salvamento
  • Modo de funcionamiento: Según las instrucciones del fabricante.
  • Método de ajuste: Según las instrucciones del fabricante.
  • Mantenimiento, almacenaje, caducidad: Según indique el fabricante.

En el momento de la recepción de los equipos de protección seleccionados, deberían revisarse aspectos tales como: verificar macados normativos, conformidad CE y documentación técnica.

Conceptos básicos

Asimismo, en la recopilación de información, existen una serie de conceptos básicos recomendables a tener en cuenta para A para poder realizar una correcta selección de los equipos y sistemas de protección contra caídas. A continuación se muestran algunos ejemplos.

  • Caída libre: Situación entre la que se produce la caída hasta que el sistema de seguridad empieza a frenar la caída. La parada se debe llevar a cabo de manera progresiva para no producir daños a la persona usuaria.

En el momento que una persona está en una altura, dispone de una energía potencial que se va transformando en energía cinética según se va cayendo. El trabajo necesario para absorber dicha energía de manera progresiva y no perjudicar a la persona es la función de los sistemas de detención de la caída. Dichos sistemas pueden ser:

  • Absorbedores de energía: Compuestos por cintas cosidas sobre sí mismas cuyas costuras se van rompiendo ante una fuerza alta.
  • Cuerdas: Flexibles, que tienen la capacidad de estirarse, actuando como un muelle.
  • Otros sistemas: Fibras elásticas, piezas que se deforman, etc.
  • Distancia de parada: Distancia vertical recorrida por la persona desde el inicio de la caída libre hasta la posición final de reposo, medida en el punto de enganche del sistema de conexión con el arnés anticaídas.
  • Efecto péndulo: Llevar a cabo trabajos alejados del punto de anclaje puede provocar una caída con trayectoria semicircular, en forma de péndulo, implicando riesgo de colisión contra estructuras u objetos. Adicionalmente, el sistema anticaídas puede rozarse con elementos afilados, dañándose o rompiéndose. Por ello, es clave proteger las zonas de fricción, reubicar el sistema o usar equipos resistentes.
  • Espacio libre de caída: Es el espacio libre suficiente para que el sistema de seguridad actúe sin que la persona choque con obstáculos o el suelo. Este espacio puede variar según el sistema de seguridad utilizado, e incluye la distancia de caída libre, la distancia de frenado, la longitud desde el arnés hasta los pies y una distancia de seguridad adicional.
  • En las instrucciones del fabricante se brinda este dato, por lo que es fundamental verificar si se mide desde los pies de la persona o desde el punto de anclaje. Asimismo, se deben considerar otros factores, como la flexión de líneas de anclaje o el posible deslizamiento de pesos muertos.
  • Factor de caída: El factor de caída es la relación entre la altura de caída y la longitud de la cuerda que retiene la caída. Se determina de la siguiente manera:
    • Factor de caída: Altura de caída / Longitud de la cuerda que retiene la caída
    • El factor de caída puede variar desde 0 hasta cualquier valor, aunque habitualmente no supera el 2. Cuanto mayor factor de caída mayor fuerza de choque y peores consecuencias para la persona que sufre la caída. A continuación, se explican distintos valores de factor de caída:
      • Factor 0: Cuerda anclada por encima de la persona, no permitiendo la caída. Por tanto, la altura de la caída es 0 y el resultado final brinda ese valor, independientemente la longitud de la cuerda.
      • Factor 1: Cuerda anclada a la misma altura que el arnés, por lo que la distancia de la caída es igual a la longitud de la cuerda.
      • Factor 2: Cuando la altura de caída es el doble de la longitud de la cuerda. Por ejemplo, cuerda de 1 m unida al arnés y fijada a un punto de anclaje 1 m por debajo, por lo que la caída sería de 2 m y la longitud de la cuerda de 1 m.
  • Fuerza de choque: Máxima fuerza de frenado soportada por la persona cuando el sistema detiene la caída.
  • Fuerza de frenado: Fuerza máxima aplicada por el sistema de conexión durante el frenado de la caída

Si la fuerza de choque es demasiado alta, puede producir daños en la persona usuaria.

  • Masa de ensayo: Masa con la que se ensayan los equipos, y que corresponde con la masa de la persona usuaria junto con los equipos y/o herramientas que porte.

Habitualmente, en Europa, los ensayos suelen llevarse a cabo para masas de hasta 100 kg. En caso de masas (persona y equipos de trabajo) superiores a 100 kg, no existen ensayos para la normativa europea, por lo que se estará utilizando un sistema sin tener la certeza de que vaya a detener de manera correcta y sin sufrir daños la caída. En la normativa americana (normas ANSI) los ensayos se llevan a cabo hasta masas de 140 kg.

  • Síndrome de compresión: También llamado síndrome ortostático, se produce cuando una persona cae y queda suspendida en un arnés por un tiempo prolongado. Las cintas del equipo pueden impedir total o parcial el flujo sanguíneo, provocando este síndrome y poner en riesgo su vida. Por tanto, es vital un rescate rápido y una evaluación médica posterior.
  • Sistema anticaídas. Sistema de protección que permite limitar la fuerza de impacto sobre el cuerpo de la persona durante la detención de una eventual caída.
  • Sistema de rescate y salvamento. Sistema que permite la evacuación de una persona que ha sufrido una caída.
  • Sistema de sujeción o retención. El sistema de sujeción permite a una persona permanecer en una posición de trabajo en altura (se utilizar junto con equipos anticaídas); un sistema de retención evita que la persona llegue a una zona en la que puede presentarse el riesgo de caída.

SELECCIÓN

La gravedad de los riesgos asociados al trabajo en altura y los datos de siniestralidad muestran la necesidad e importancia de realizar medidas preventivas, esenciales para poder minimizar dichos riesgos.

El riesgo de caídas de altura, que puede surgir en múltiples situaciones, como por ejemplo:

  • Tareas de mantenimiento, restauración y reparación.
  • Montaje de instalaciones, antenas, etc.
  • Trabajos sobre cubiertas.
  • Espacios confinados.
  • Trabajos en andamios.
  • Trabajos en plataformas elevadoras.
  • Trabajos en tejados, árboles, rampas, etc.
  • Trabajos verticales.

Cuando las medidas preventivas colectivas adoptadas no sean suficientes para poder minimizar estos riesgos, se deben adoptar mediades mediante la protección individual. Por ello, es fundamental llevar a cabo una selección adecuada de los equipos de protección anticaídas.

Para la protección individual contra caídas a distinto nivel se deben utilizar diferentes conjuntos de equipos, o sistemas. Como ya se ha comentado en el apartado de introducción en este documento, los sistemas son los siguientes:

  • Sistemas anticaídas.
  • Sistemas de sujeción o retención.
  • Sistemas de rescate y salvamento.

A continuación, se detallan los diferentes sistemas que se deben utilizar para la protección contra caídas, proporcionando información que puede ser útil para su selección correcta.

Sistemas anticaídas

Los sistemas anticaídas están destinados a detener la caída de una persona desde una altura de forma segura, es decir, limitando la distancia de caída libre y limitando la fuerza derivada de la parada de la caída libre.

Los sistemas anticaídas están compuestos por otros subsistemas que juegan un papel determinado en la función de limitar la distancia de caída libre y la limitación de la fuerza de detención. que, combinados, están destinados a detener una caída a distinto nivel de forma segura para el usuario.

Su diseño está basado en cuatro elementos básicos:

  • Anclajes.
  • Arnés anticaídas.
  • Subsistema de conexión.
  • Dispositivos anticaídas.

El fallo en cualquier elemento supone un fallo del sistema, con las consecuencias que ello supone.

A continuación, se desglosan los diferentes elementos y subsistemas que conforman un sistema anticaídas.

Dispositivos de anclaje (Según la norma EN 795)

Un dispositivo de anclaje es el elemento del sistema de anticaídas que se fija a un punto de anclaje seguro y al que se conecta el resto de los sistemas. Hay cinco tipos:

  • Tipo A: Dispositivo de anclaje con uno o más puntos de anclaje estacionarios, mientras se use, con la necesidad de anclajes estructurales o elementos de fijación a la estructura. No se considera un EPI, por lo que no está cubierto por el Reglamento (UE) 2016/425.

En el mercado se pueden encontrar diferentes dispositivos de tipo A, como, por ejemplo:

    • Plaquetas de anclaje.
    • Cáncamos.
    • Soportes.
  • Tipo B: Dispositivos de anclajes provisionales transportables. Disponen de uno o más puntos de anclaje estacionarios sin necesidad de un anclajes estructurales o elementos de fijación a la estructura. Ejemplos de estos anclajes son los trípodes de anclaje, anclajes de puerta o de viga. Estos dispositivos se consideran un EPI de Categoría III según el Reglamento (UE) 2016/425.En el mercado se pueden encontrar diferentes dispositivos de tipo A, como, por ejemplo:
    • Trípode.
    • Cabestrillo.
    • Anclaje de puerta.
    • Anclaje de viga.
  • Tipo C: Líneas de anclaje flexibles horizontales. Es un tipo de dispositivo anclaje que emplea una línea de anclaje flexible (como un cable metálico) la cual no se desvía más de 15° de la horizontal. No se considera un EPI, por lo que no está cubierto por el Reglamento (UE) 2016/425.

A continuación, se muestran ejemplos de dispositivos de anclaje de tipo C:

  • Tipo D: Líneas de anclaje rígidas horizontales. Dispositivo de anclaje que emplea una línea de anclaje rígida la cual no se desvía más de 15° de la horizontal. No se considera un EPI, por lo que no está cubierto por el Reglamento (UE) 2016/425.

A continuación, se muestran ejemplos de dispositivos de anclaje de tipo D:

  • Tipo E: Anclajes de peso muerto para uso en superficies horizontales. Son elementos de cierto peso que incorporan un punto de anclaje. No pueden usarse en superficies que se desvíen de la horizontal más de 5°. Estos dispositivos se consideran un EPI de Categoría III según el Reglamento (UE) 2016/425.

A continuación, se muestran ejemplos de dispositivos de anclaje de tipo E:

Habitualmente se utiliza el término «líneas de vida» de forma genérica para referirse a las líneas de anclaje tanto verticales como horizontales sean éstas rígidas o flexibles.

Subsistemas de conexión

La función básica de estos subsistemas es conectar el punto de anclaje con el arnés anticaídas. Estos subsistemas habitualmente están compuestos por uno o varios componentes o elementos, que se detallan a continuación.

Conectores

Los conectores son dispositivos con apertura utilizada para conectar componentes. Permiten ensamblar un sistema para engancharse directa o indirectamente a un anclaje. La norma europea aplicable es la EN 362. Existen cinco clases:

  • Conector básico (Clase B): Conector cuyo cierre se activa automáticamente, aunque el bloqueo no tiene por qué hacerlo.
  • Conector multiuso (Clase M): Conector básico o de rosca, que puede cargarse según su eje mayor y su eje menor. El eje menor puede soportar un mínimo de 15 kN (habitualmente los conectores de clase B oscilan entre 7 kN y 13 kN).
  • Conector de terminación (Clase T): Conector de cierre automático que siempre carga en una posición determinada. Este tipo de conectores se utiliza como terminaciones de muchos componentes.
  • Conector de anclaje (Clase A): Conector de cierre automático. Se usa como componente y está diseñado para su enganche directo a un tipo específico de anclaje, como cáncamos, vigas, etc. Se utilizan principalmente con un elemento estructural final (viga, tubo, etc.).
  • Conector de rosca (Clase Q): Conector de cierre de rosca. Una vez roscado completamente es una parte del conector que soporta carga. Se usa en conexiones permanentes o de larga duración. No todos están certificados en la norma EN 362 como conectores, por lo que se recomienda utilizar los conformes con dicha norma.

Asimismo, los conectores pueden disponer de diferentes sistemas de bloqueo, que pueden ser los siguientes:

  • Bloqueo por rosca. Se bloquea y desbloquea simplemente girando el casquillo.
  • Bloqueo automático por giro de 90°. Se desbloquean girando el casquillo 90° y a continuación abriendo el cierre.
  • Bloqueo automático por giro de 90º más bloqueo manual por bayoneta. Consiste en el mismo sistema que el bloqueo anterior, permitiendo adicionalmente deslizar el casquillo manualmente en la misma dirección del eje mayor. Esta última operación es opcional y, por ejemplo, se puede utilizar en función de si el conector es fijo o no.
  • Bloqueo de dos movimientos. Igual que los anteriores, salvo que en este tipo el segundo bloqueo es automático.
  • Bloqueo automático por tope. El más utilizado en los conectores de tipo T y A. Para desbloquearlo, se debe empujar una pletina con la zona de la palma de la mano a continuación del dedo pulgar y abrir después el cierre con los dedos.
  • Algunos conectores de bloqueo manual llevan un testigo que indica que no está bloqueado.

Resistencia del conector

Los conectores resisten diferentes fuerzas según su eje, siendo mayor en el eje principal. Deben usarse bloqueados para evitar fallos por deformación. Su resistencia varía según el tipo, y su uso debe hacerse siempre según las indicaciones del fabricante. El uso en disposiciones generalmente adversas, como el soportar fuerzas en tres ejes o hacer palanca en estructuras específicas sólo debe hacerse si el fabricante lo ha diseñado específicamente para soportar las fuerzas derivadas en estos usos específicos. Para maximizar su seguridad, es clave elegir bien el punto de anclaje y evitar impactos en el cierre.

Como mínimo, en los conectores debe estar marcada la resistencia según el eje mayor (generalmente, junto con una flecha de la dirección del eje).

También pueden aparecer marcadas la resistencia según el eje menor (con una flecha de la dirección del eje) y la resistencia del conector abierto (junto con un esquema del conector abierto).

Elementos de amarre

En los sistemas anticaídas, el elemento de amarre conecta (junto con los conectores correspondientes) el punto de anclaje o el correspondiente dispositivo anticaídas con el arnés anticaídas.

Se trata de un elemento flexible textil, de cable o cadena con dos terminales a los que se puede unir o ya están unidos dos conectores. Como se puede observar es casi idéntico al diseño de un componente de amarre de sujeción.

Un elemento de amarre puede ser:

  • Cuerda de fibras sintéticas.
  • Cable metálico.
  • Banda textil.
  • Cadena.

La norma armonizada que describe los requisitos que deben cumplir los elementos de amarre es la norma EN 354. Según dicha norma, los equipos de amarre en un sistema anticaídas deben usarse con algún elemento que permita la absorción de energía durante la detención de la caída.

Cabe destacar que un elemento de amarre por sí solo no puede parar una caída, excepto si están unidos a equipos absorbedores de energía compatibles. En ocasiones, el absorbedor de energía está incorporado al elemento de amarre, es decir, no se puede retirar el absorbedor sin dañar el elemento de amarre. El uso del elemento de amarre siempre se hará siguiendo las indicaciones del fabricante y no se unirá a otros dispositivos, como por ejemplo, dispositivos anticaídas deslizantes o dispositivos retráctiles, si este tipo de uso no está expresamente autorizado por el fabricante.

En el uso de elementos de amarre en sistemas anticaídas, en general, se deben tener en cuenta una serie de precauciones, como por ejemplo:

  • Distancia libre de caída. Durante el diseño del sistema anticaídas, se debe verificar que existe espacio suficiente para detener la caída sin impacto. Para ello, se deberá tener en cuenta aspectos como: la longitud del sistema, el despliegue del absorbedor, la altura del arnés a los pies y añadir un margen de seguridad.
  • Efecto péndulo. Durante el diseño de sistemas anticaídas (pero también en otros sistemas, como los de sujeción y retención), se debe prestar atención a evitar caídas con trayectoria semicircular que puedan entrañar un riesgo de colisión contra el suelo o un obstáculo.

Además, los elementos de amarre pueden incorporar:

  • Sistemas de regulación. Pueden disponer de estos sistemas para modificar su longitud y ajustarlos según condiciones y personas particulares.
  • Doble gancho. Los elementos de amarre pueden estar dispuestos en ganchos dobles, de idénticas o diferentes longitudes. Pueden ser de banda o cuerda, pero casi no existen de cable metálico.
  • Terminaciones y conectores asociados. Los equipos de amarre suelen presentarse sólo con las terminaciones listas para incorporar un conector o con los conectores incorporados fijos.
  • Protecciones. Habitualmente, los elementos de amarre suelen incorporar protecciones contra calor, rozamiento, cortes, etc.

Absorbedores de energía

Un absorbedor es un componente de un sistema anticaídas que disipa la energía cinética durante una caída. El absorbedor de energía se suele utilizar junto a un equipo de amarre, o bien incorporados en el arnés (no pudiéndose retirar sin el uso de herramientas específicas), o bien unidos mediante un conector. A la hora de la selección, se debe prestar siempre atención a la compatibilidad de este componente con el resto de los componentes del sistema anticaídas. Los absorbedores incorporados al equipo de amarre, evitan problemas de incompatibilidad o la opción de no utilizar el absorbedor.

Los absorbedores pueden presentarse de las siguientes formas:

  • Absorbedor por separado: Están diseñados para unirse a otro elemento, como un dispositivo de anclaje. No deben superar los 2 metros de longitud, excepto si lo indica el fabricante.
  • Absorbedor con elemento de anclaje simple incorporado: Se debe tener mucho cuidado frente a un uso relativamente habitual en el que se utilizan dos de estos sistemas simultáneamente para la persona esté continuamente conectada, aunque cambie el dispositivo de anclaje. En estos casos, en caso de caída, los dos absorbedores actuarán conjuntamente, la fuerza de caída se divide entre los dos absorbedores por lo que habrá que hacer más fuerza para romper las costuras, aumentando la fuerza de choque y generando una situación peligrosa.

Como solución a esta situación se recomienda utilizar un absorbedor con doble amarre.

  • Absorbedor con elemento de anclaje doble incorporado: Disponen de un doble amarre formado por cuerdas o cintas que pueden aumentar su carga si los dos ganchos se posicionan de manera que reciban tensión simultáneamente y formen un ángulo.

Cuanto mayor sea el ángulo, mayor es la fuerza que tienen que soportar los elementos de amarre. No se recomienda trabajar con ángulos mayores de 60°, excepto si lo indica el fabricante. Si este tipo de absorbedor se utiliza como anticaídas, el ángulo debería ser mucho menor, y si se utiliza como sistema de retención, podría ser incluso mayor.

Existen los siguientes tipos:

    • Doble amarre de cinta (EN 354).
    • Doble amarre de cuerda (EN 354).
    • Doble amarre con absorbedor de energía. (EN 355).
    • Doble amarre con retráctil (EN 360).
  • Absorbedor en otros dispositivos: En equipos que requieren o son compatibles con un absorbedor no incorporado. El fabricante indica el absorbedor que se debe utilizar.

Dispositivos anticaídas

Elementos de conexión que incorporan una función anticaídas. Permiten realizar desplazamientos en la vertical e incorporan una función de bloqueo automático en caso de producirse una caída. Hay tres tipos:

  • Dispositivos anticaídas deslizantes sobre línea de anclaje rígida. Subsistema formado básicamente por un raíl o línea de anclaje rígida (vertical) y un dispositivo anticaídas que se desliza a lo largo de la línea de anclaje que se une al arnés.

El dispositivo deslizante incorpora una función de bloqueo automático en caso de caída. El subsistema suele incorporar también un conector o un elemento de amarre terminado en un conector. Puede instalarse un absorbedor de energía cinética bien en la línea de anclaje, bien sobre el elemento de amarre.

Se utilizan fundamentalmente para brindar protección en el ascenso y descenso por escaleras.

La norma aplicable a estos dispositivos es la EN 353-1.

  • Dispositivos anticaídas deslizantes sobre línea de anclaje flexible. Subsistema formado por una línea de anclaje flexible (vertical), un dispositivo anticaídas deslizante con bloqueo automático que está unido a la línea de anclaje flexible. Además, incorpora un elemento de amarre que se fija en el dispositivo anticaídas deslizante. Se suele instalar un absorbedor de energía cinética entre el dispositivo anticaídas deslizante y la línea de anclaje.Estos dispositivos son más versátiles que los rígidos y se utilizan en diversas situaciones, como en andamios colgantes, escaleras de mano, estructuras metálicas, etc. Habitualmente se utilizan incluso como equipos móviles que se ubican para su utilización, siendo retirados después.La norma europea aplicable para estos dispositivos es la EN 353-2.
  • Dispositivos anticaídas retráctiles. Dispositivo con función de bloqueo automático y mecanismo automático de tensión y retroceso del elemento de amarre, es decir, un elemento de amarre retráctil. El propio dispositivo puede incorporar un absorbedor de energía cinética. De no ser así, debe incorporar un absorbedor de energía en el elemento de amarre retráctil. En muchas situaciones, el retráctil es el dispositivo que menos distancia de frenado necesita.

Actualmente, se tiende a sustituir el uso del sistema formado por el equipo de amarre y absorbedor por pequeños retráctiles, algunos de ellos con capacidad de ser efectivos, aunque estén anclados a la altura de los pies de la persona.

Entre sus desventajas destacan su elevado peso, fragilidad (por uso y suciedad) y limitaciones de cada modelo (distancias de parada, uso en horizontal, etc.).

La norma europea aplicable para estos dispositivos es la EN 360.

Dispositivos de regulación de cuerda

Componente que se monta sobre una línea de anclaje, que permite al usuario variar su posición a lo largo de la misma. Los sistemas de acceso mediante cuerda incluyen dos subsistemas fijados por separado, una como línea de trabajo y otro como línea de seguridad. Éstos se usan para acceder y salir del lugar de trabajo, y pueden usarse para sujeción y salvamento. Hay tres tipos de dispositivos de reglaje de cuerda:

  • Tipo A. Dispositivos de regulación para la línea de seguridad: Dispositivo que acompaña al usuario durante los cambios de posición y que se bloquea automáticamente bajo la acción de una carga estática o dinámica.
  • Tipo B. Dispositivo de ascenso: Dispositivo de acción manual que permite el deslizamiento en un sentido y se bloquea en el opuesto bajo la acción de una carga. Estos dispositivos se usan siempre junto con los Tipo A.
  • Tipo C. Dispositivos de descenso: Dispositivo de acción manual que permite al usuario realizar un descenso controlado y una parada, sin manos, en cualquier punto de la línea de trabajo. Estos dispositivos se usan siempre junto con los Tipo A.

La normativa europea aplicable a estos dispositivos es la EN 12841.

Cuerdas de fibras sintéticas

La norma europea que especifica los requisitos que deben cumplir las cuerdas textiles con alma y funda de bajo coeficiente de alargamiento de 8,5 a 16 mm de diámetro es la EN 1891. Estas cuerdas se usan en operaciones de acceso mediante cuerda, así como en sujeción y retención en el puesto de trabajo. También se usan en operaciones de salvamento. A pesar de que existe esta norma, es posible que una cuerda no conforme con ésta también sea aceptable para las operaciones descritas. Existen dos tipos:

  • Tipo A: Cuerdas de alma y funda trenzada y bajo coeficiente de alargamiento. Destinadas a uso general, acceso mediante cuerda, sujeción y retención y operaciones de salvamento.
  • Tipo B: Cuerdas similares a las Tipo A, pero de comportamiento inferior a éstas. Requieren mayor grado de atención y cuidado durante su uso.

Prensión del cuerpo (arnés)

El elemento de prensión del cuerpo es el componente del sistema anticaídas que agarra y sostiene el cuerpo del usuario durante una caída. En estos sistemas, el arnés anticaída es el único dispositivo de prensión del cuerpo destinado a parar las caídas de forma segura.

El propósito del arnés es transmitir al cuerpo la fuerza de frenado. Diversas investigaciones indican que una persona tolera mejor la fuerza de choque cuanto más paralela a la columna vertebral y en la zona subpélvica, que es la zona más fuerte del cuerpo humano.

Una fuerza de choque recibida si se dispone únicamente un arnés de asiento conectado a un sistema de conexión a través de anclaje ventral, puede fracturar la columna vertebral, debido a la posición horizontal del cuerpo en el momento de producirse la detención de la caída.

Por tanto, el diseño del arnés debe evitar que la persona sufra una fuerza de choque que le produzca lesiones graves.

El arnés anticaídas puede estar compuesto por bandas, elementos de ajuste, hebillas y otros elementos que, dispuestos y ajustados según las indicaciones del fabricante permiten sujetar el cuerpo en caso de producirse una caída y después de la parada de ésta.

El arnés anticaídas puede incorporar uno o varios puntos de enganche que deberán estar debidamente marcados por el fabricante.

La norma europea aplicable a los arneses anticaídas es la EN 361.

Los arneses anticaídas pueden incorporar, adicionalmente a sus componentes estructurales básicos, otros elementos cuya finalidad es la de mantener y sujetar al usuario en una determinada posición durante el trabajo o durante un rescate, como, por ejemplo:

  • Cinturones de sujeción y retención (EN 358).
  • Arneses de asiento (EN 813).
  • Arneses de salvamento (EN 1497).

Tipos de arneses

En función de los componentes incorporados, los arneses se pueden clasificar:

  • Arneses anticaídas con arnés de asiento.

Arneses anticaídas que incluyen arnés de asiento con anclaje ventral, complementado con tirantes. Están indicados para trabajos verticales o trabajos en los que la persona está en suspensión.

Por sí solos, los arneses de asiento están diseñados para sujeción, retención y acceso mediante cuerdas. No están diseñados para detener una caída, pero sí puede formar parte de un arnés anticaídas si lleva tirantes con elementos de enganche anticaídas por encima del centro de masas del cuerpo.

A su vez, existen diferentes tipos de arneses que llevan incorporados arneses de asiento:

    • Según su regulación:
    • Arneses con regulación del elemento de enganche dorsal. Ayudan a posicionar mejor en ese punto.
    • Arneses con regulación de las cintas traseras que unen las perneras al cinturón. Opción de interés si se va a utilizar el anclaje dorsal como anticaídas.
    • Arneses con regulación en perneras y tirantes. Son los más habituales.
    • Según los elementos de conexión:
      • Con anclaje dorsal y esternal anticaídas. Son los más habituales y versátiles.
      • Con anclaje dorsal y sin anclaje esternal: Para trabajos en los que no se necesitan este tipo de anclaje, como soldadura o utilización de herramientas cortantes, en los que el personal se ancla en la espalda para evitar deterioro en la cuerda por quemaduras, cortes, etc.
    • Sin anclaje dorsal y con anclaje esternal: Excepto si la situación lo exige, este tipo no es recomendable, ya que perjudica el rescate.
  • Arneses anticaídas sin arnés de asiento.

Son los arneses más utilizadosy en algunos países se los conoce como arneses de paracaidista. Pueden llevar incorporado un cinturón de sujeción fijo o extraíble sin enganche ventral.

También pueden disponer de anillos portamateriales (normalmente de cuerda o plástico) para únicamente anclar material para transportar, que nunca se deben usar como sistema de conexión, ya que no soportan más de 100 N.

Asimismo, los arneses se pueden clasificar en función de si disponen de banda subglútea o no:

    • Arneses anticaídas con banda sublgútea:
      • Banda subglútea no cosida a las perneras.
      • Banda subglútea cosida a las perneras.
    • Arneses anticaídas sin banda subglútea:
      • Sin cinta de unión de perneras.
      • Con cinta de unión de perneras.

Debido a que las bandas subglúteas recogen más la fuerza de frenado en la zona más fuerte del cuerpo y ayudan a disminuir la transmisión de la fuerza de frenado a las perneras, se recomienda el uso de los arneses con banda subglútea.

Sistemas de posicionamiento y sujeción

Para una mejor comprensión del funcionamiento de estos sistemas, se explican los siguientes conceptos:

  • Sujeción: Los EPI, además de detener una caída, pueden brindar otras funciones, como permitir el posicionamiento de la persona en el lugar de trabajo con seguridad, por comodidad o por ausencia de un punto de apoyo.

Cabe destacar que, si la persona únicamente se sostiene con una cuerda, se habla de trabajos verticales, mientras que, si además apoya los pies en una estructura, se trata de trabajos en altura.

Los sistemas de sujeción no están diseñados para absorber la energía de una caída, por ello, se recomienda complementar el sistema de sujeción con un sistema anticaídas, excepto si el sistema de sujeción impide totalmente la caída.

  • Retención: Si el equipo no permite que la persona pueda acceder a la zona de riesgo de la caída, la persona está retenida. Para ello se suelen utilizar cinturones, retráctiles, etc.

Los sistemas de posicionamiento y sujeción se utilizan para la sujeción y retención del usuario en su punto de trabajo, evitando caídas. Sin embargo, no deben utilizarse para la detención de caídas. En algunas situaciones, se puede combinar el uso de estos sistemas con sistemas anticaídas, dependiendo de la tarea a realizar.

Los subsistemas de posicionamiento y sujeción están compuestos por tres elementos básicos:

  • Dispositivo de anclaje: Similares a los que se han visto en el apartado correspondiente a los sistemas anticaídas.
  • Subsistemas de conexión y elemento de sujeción: Conectores y elementos de amarre (cuerdas de fibras sintéticas, cables metálicos o bandas) y dispositivos de regulación de cuerda, que se indican en este documento en apartados anteriores.
  • Retención del cuerpo: Cinturones de sujeción y arneses de asiento. Los arneses de asiento y los cinturones de sujeción no están diseñados para sostener el cuerpo de una persona en caso de producirse una caída. Únicamente los arneses anticaídas según EN 361:2002 están destinados a utilizarse con este fin.

Retención y sujeción del cuerpo

La sujeción y retención son dos técnicas que, por un lado, permiten a una persona trabajar sujeta por un EPI en tensión, evitando que se produzca una caída; y por otro lado evitan que una persona alcance zonas donde existe riesgo de caída de altura.

Hay dos elementos básicos de prensión del cuerpo que permiten la sujeción y retención de una persona:

  • Cinturones de sujeción y retención: Mantienen al usuario en una posición en su punto de trabajo con plena seguridad (sujeción) y/o evitan que alcance un punto desde donde pueda producirse una caída (retención).

Existen dos tipos:

    • Cinturones integrados en el arnés: Son permanentes, no se pueden retirar. Recomendados en trabajos en los que se utiliza el cinturón de manera continua (por ejemplo, construcción de estructuras metálicas o algún tipo de encofrado).
    • Cinturones no integrados en el arnés: Cinturones que se pueden unir y retirar del arnés. Deben ser compatibles con el arnés. Sus compatibilidades y forma de colocación deben ser las indicadas por el fabricante. Habitualmente, se deben colocar debajo del arnés.

La norma europea aplicable es la EN 358. Esta norma también aplica a los componentes de amarre necesarios para la sujeción.

  • Arneses de asiento: Permiten a un usuario sostenerse en posición sentada. Están diseñados para sujeción, no son equipos anticaídas. Únicamente los equipos de rescate o salvamento los pueden utilizar como parte del sistema anticaídas.

Se pueden utilizar también en trabajos en suspensión y que no se utilicen cuerdas anticaídas, por circunstancias especiales.

La norma europea aplicable es la EN 813.

Elementos de conexión en sistemas de sujeción

Los elementos de amarre y de sujeción apenas se diferencian, y a veces incluso cumplen las dos normas de aplicación simultáneamente.

No obstante, un elemento de amarre utilizado como elemento en sistemas de conexión no se debe utilizar para parar una caída, ni siquiera con absorbedor de energía.

Además, no se recomienda la utilización de un elemento de amarre como elemento de sujeción, excepto si así está autorizado y especificado por el fabricante, ya que pueden producirse situaciones de trabajo en las que su uso esté justificado.

Elementos de conexión en sistemas de retención

Se pueden utilizar si así está indicado en las instrucciones e información del fabricante.

Los requerimientos de un equipo de retención son significativamente inferiores a las de un componente de un sistema anticaídas. Por tanto, el uso de los elementos de amarre como elemento de conexión en sistemas de retención en circunstancias normales se considera técnicamente válido.

Equipos para salvamento y rescate

Sistemas de salvamento. En ocasiones es preciso evacuar a una persona de un lugar determinado en caso de que se haya producido una caída o cualquier otro tipo de accidente. Para estos casos hay una serie de equipos diseñados exclusivamente para salvamento y rescate:

  • Dispositivos de salvamento mediante izado (EN 1496): Existen dos tipos:
    • Clase A: permite el izado de una persona desde una posición a otra situada más arriba.
    • Clase B: permite el izado de una persona desde una posición a otra situada más arriba y, además, permite el descenso de una persona a una distancia limitada de 2 m.

Los dispositivos de salvamento mediante izado no son componentes de un EPI contra caídas de altura.

  • Arneses de salvamento (EN 1497): Arnés formado por elementos proyectados y construidos para sostener a una persona socorrida durante la operación de salvamento. Estos arneses están previstos para ser usados durante las actividades normales de trabajo.
  • Lazos de salvamento (EN 1498): Componente de un EPI, previsto para operaciones de salvamento, constituido por elementos proyectados para mantener a la persona rescatada en una posición determinada durante el rescate. Un lazo de salvamento no es un componente de un EPI contra caídas de altura. Hay de tres tipos:
    • Clase A: Mantiene a la persona rescatada sujeta por la espalda y bajo los brazos.
    • Clase B: Mantiene a la persona rescatada sentada en el lazo.
    • Clase C: Mantiene a la persona rescatada en posición de cabeza abajo mediante las bandas del lazo ajustadas alrededor de los tobillos.
  • Dispositivos de descenso (EN 341): Descensores que se utilizan como equipo de rescate junto con un EPI contra caídas de altura, como un arnés anticaídas (EN 361:2002) o un equipo de salvamento, como, por ejemplo, un arnés de salvamento (EN 1497). Hay cuatro clases de dispositivos en función de la energía de descenso:
    • Clase A: Energía de descenso mayor o igual a 7,5 MJ.
    • Clase B: Energía de descenso mayor o igual a 1,5 MJ.
    • Clase C: Energía de descenso mayor o igual a 0,5 MJ.
    • Clase D: Energía de descenso mayor o igual a 0,02 MJ.

Además, encontramos distintos tipos de cuerdas.

  • Cuerdas de fibras sintéticas: La norma europea que especifica los requisitos que deben cumplir las cuerdas textiles con alma y funda de bajo coeficiente de alargamiento de 8,5 a 16 mm de diámetro es la EN 1891. Estas cuerdas se usan en operaciones de acceso mediante cuerda, así como en sujeción y retención en el puesto de trabajo. También se usan en operaciones de salvamento. A pesar de que existe esta norma, es posible que una cuerda no conforme con ésta también sea aceptable para las operaciones descritas. Hay de dos tipos:
    • Tipo A: Cuerdas de alma y funda trenzada y bajo coeficiente de alargamiento. Destinadas a uso general, acceso mediante cuerda, sujeción y retención y operaciones de salvamento.
    • Tipo B: Cuerdas similares a las Tipo A, pero de comportamiento inferior a éstas. Requieren mayor grado de atención y cuidado durante su uso.
  • Cuerdas dinámicas. La norma armonizada que describe los requisitos de seguridad para las cuerdas dinámicas usadas en alpinismo y escalada es la EN 892.

Una cuerda dinámica es una cuerda que, usada como componente de seguridad, es capaz de frenar la caída libre de una persona, con una fuerza máxima de choque limitada. Se distinguen tres tipos:

    • Cuerda simple. Cuerda dinámica que puede usarse por sí sola como parte de la cadena de seguridad.
    • Cuerda doble. Cuerda dinámica que se usa como parte de la cadena de seguridad usada de forma doble.
    • Cuerda gemela. Cuerda dinámica que se usa de forma doble y en paralelo como parte de la cadena de seguridad.

Elementos de conexión en sistemas de acceso mediante cuerda y sistemas de salvamento

Según se indique en las instrucciones e información del fabricante.

INSTALACIÓN

Las instalaciones de sistemas anticaídas, de sujeción y retención y sistemas para el salvamento deben estar precedidas de un estudio técnico y los correspondientes cálculos de ingeniería, a fin de determinar el modo de fijación de los componentes del sistema a la estructura que lo acogerá, para asegurar que tanto los componentes del sistema como la estructura soportarán las cargas a las que se verán sometidas durante su uso previsto del sistema.

Además, en la instalación de sistemas anticaídas, se debe asegurar que, en caso de caída, exista suficiente espacio libre de obstáculos que permita la detención de la caída en condiciones de seguridad.

FORMACIÓN

Según los artículos 18 y 19 de la Ley 31/1995, de prevención de riesgos y el artículo 8 del Real Decreto 773/1997, sobre uso de equipos de protección individual, es obligatorio que el usuario haya recibido una formación adecuada que le permita utilizar correctamente los equipos que se ponen a su disposición y conocer perfectamente los usos previstos del equipo, así como las limitaciones del mismo.

Nunca debe darse por sentado que el uso de un EPI es fácil o intuitivo, ya que es habitual encontrarse ejemplos de falta de concienciación, colocación incorrecta del arnés, uso incorrecto e incluso contraindicado de los equipos, o uso de puntos de anclaje inseguros o mal escogidos.

Además, la concienciación en cuanto al buen uso de los equipos de los sistemas para trabajo en altura, redundará en la mejora de la seguridad en estas tareas.

Formación suficiente y adecuada

Ley 31/1995, de prevención de riesgos laborales, establece que la formación debe ser suficiente y adecuada.

Las empresas deben evaluar la formación necesaria para el personal laboral con la ayuda de expertos y el propio personal. Para definirla, es clave identificar el riesgo a evitar y seguir los principios preventivos.

Los objetivos deben estar claros. No se debería elaborar un curso que sólo cumpla con la obligación legal, y debería tener la extensión y profundidad adecuada, según las particularidades de la tarea, de los equipos a utilizar y de las personas que llevarán a cabo los trabajos.

Formación teórica y práctica

Tanto la formación teórica como la práctica son esenciales. Una base teórica sólida facilita la asimilación de maniobras y criterios para la formación práctica.

Aunque la formación práctica es imprescindible, se recomienda precaución en la formación en alturas extremas y lugares complicados.

No sólo se debe formar a los/as usuarios/as habituales de los EPI anticaídas, también se debe formar a las personas responsables, que, aunque no lleguen a utilizar el EPI, participan en su selección y/o elaboración de procedimientos de trabajo, para conocer sus características, funcionamiento, utilización, prestaciones, ventajas y dificultades de su uso, etc.

La formación online puede aportar conocimientos, pero no permite llevar a cabo la parte práctica, que es esencial en este tipo de formación.

Formadores/as

La persona formadora debe ser especialista, con conocimiento actualizado de la legislación, técnicas y materiales para cada tarea de trabajo. A menudo, también desempeña un rol asesor.

Debe tener preparación para resolver imprevistos, especialmente en la práctica, y contar con una sólida capacidad pedagógica.

Para ello, puede utilizar recursos propios o recurrir a una empresa o institución especializada.

Al igual que la utilización, el almacenamiento, el mantenimiento, la limpieza, la desinfección y la reparación, cuando procedan, deberán efectuarse siguiendo las indicaciones del fabricante.

Revisiones

Las revisiones de los sistemas deben llevarse a cabo:

  • Antes del uso. Revisión previa a la utilización del equipo, que realiza la persona trabajadora.
  • Después de cualquier uso. Revisiones e inspecciones visuales que puede llevar a cabo la persona trabajadora usuaria del equipo.
  • Revisión periódica. Al menos cada 12 meses. Revisiones llevadas a cabo por personal competente para ello, y siguiendo estrictamente las instrucciones y procedimientos de revisión indicados por el fabricante.

Los fabricantes pueden proporcionar formación a personas para convertirlas en competentes o para actualizar su competencia en la revisión periódica de los EPI u otros equipos, o tomar medidas para que organizaciones o personas autorizadas están disponibles.

  • Revisión no periódica. Revisiones llevadas a cabo cuando se detecta un desgaste, deterioro o después de un trabajo exigente.

Por otro lado, en caso de producirse una caída:

  • Se debe retirar el equipo del uso inmediatamente y no debe volverse a utilizar hasta que una persona competente confirme por escrito si es aceptable hacerlo.

En los casos en los que el fabricante considere que por razones de complejidad o cuando se necesiten conocimientos críticos de seguridad en el desmontaje, montaje o evaluación del equipo, las revisiones sólo podrán ser llevadas a cabo por el fabricante o una persona u organización autorizada por el fabricante.

Persona competente

Persona con formación y conocimiento sobre los requisitos de revisión de los EPI, así como de las recomendaciones e instrucciones establecidas por el fabricante, aplicables a los componentes, subsistemas o sistemas objetivos de la revisión.

Revisiones de los diferentes elementos de los EPI anticaídas

A continuación, de manera orientativa, se muestran una serie de recomendaciones sobre la revisión de diferentes elementos que forman parte de los equipos de protección anticaídas. No obstante, se deben seguir en todo caso los procedimientos de revisión establecidos por el fabricante en su folleto informativo, prestando especial atención a aquellos puntos críticos que afecten a la seguridad en el uso de estos equipos. Aunque cada elemento puede tener una construcción distinta (de ahí que sea esencial seguir las indicaciones de revisión previa del fabricante) en esta sección citamos, a título ilustrativo, algunos de los aspectos que más frecuentemente se revisan en los distintos componentes de los sistemas para trabajo en altura.

Revisión previa del Arnés

Previamente a cada uso, se debe inspeccionar el arnés según lo indicado por el fabricante, llevando a cabo comprobaciones como, por ejemplo:

  • En las cintas:
    • Ausencia de cortes laterales en las cintas.
    • Ausencia de roces, y si existen, que no afecten a su resistencia.
    • Revisión por ambos lados, incluyendo zonas ocultas (como la placa de enganche dorsal).
  • En las costuras (de diferente color a las cintas):
    • Ausencia de roces, y si existen, que no afecten a su resistencia.
    • Revisión por ambos lados, incluyendo zonas ocultas (como la placa de enganche dorsal).
  • Examen de anillas, hebillas y portamateriales para detectar deformaciones, óxido o fisuras.

Si se detecta alguna anomalía, el/la trabajador/a debe notificar la incidencia a su superior jerárquico directo.

Revisión previa del cinturón para sujeción y retención

Las indicaciones de revisión son equiparables a lo indicado para el arnés, llevando a cabo la inspección según indique el fabricante de cintas, costuras, anillas, hebillas y otros elementos en busca de daños, cortes, roces o desgaste.

Revisión previa de elementos de amarre

Nuevamente, se debe llevar a cabo según las instrucciones e información del fabricante, llevando a cabo verificaciones como, por ejemplo:

  • Ausencia de óxido y/o fisuras en las partes metálicas.
  • Cierre automático de conectores.
  • Ausencia de cortes laterales en las cintas.
  • En las cuerdas:
    • Ausencia de fibras rotas.
    • Nudos firmes.
    • Si el nudo está cerrado por un plástico: El nudo no debe estar holgado dentro.
  • Costuras visibles (de color diferente a las cintas) y en buen estado.
  • Ausencia de hilos rotos.

Revisión previa de los conectores

Se debe llevar a cabo según las instrucciones e información del fabricante, llevando a cabo verificaciones como, por ejemplo:

  • Ausencia de óxido, golpes, grietas o deformaciones.
  • Funcionamiento del cierre y bloqueo automático.
  • Si un conector cae desde gran altura, se recomienda retirarlo por precaución.
  • Los conectores no se deterioran únicamente por el paso del tiempo: el uso frecuente y el desgaste pueden afectar su estado.

Revisión previa de absorbedores de energía

Al igual que lo indicado para equipos de amarre, llevar a cabo la revisión según indique el fabricante, realizando comprobaciones como, por ejemplo:

  • Muestras de signos de despliegue y/o costuras rotas en los absorbedores de energía.
  • En caso de que dispongan testigo de uso, deberían estar dentro del rango de utilización.
  • Si el absorbedor lleva plástico de protección, el absorbedor debería estar entero.
  • Un punto crítico podría ser la zona en la que rozan el plástico protector y la cinta o cuerda del equipo de amarre.

Revisión previa de dispositivos anticaídas retráctiles

Previamente al uso, se deben realizar una serie de comprobaciones según indique el fabricante, comprobando, por ejemplo:

  • Estado exterior (óxido, golpes).
  • Función de bloqueo operativa.
  • Estado del cable o cinta (sin hilos rotos ni cortes laterales).
  • Funcionamiento del mecanismo de recogida.
  • Estado de los conectores.
  • Si tiene testigo de caída activado, el equipo no debe usarse.

Revisión previa de cuerdas

Previamente al uso, se deben realizar una serie de comprobaciones según indique el fabricante como, por ejemplo:

  • Doblar las cuerdas para:
    • Verificar su estructura.
    • Descartar fibras rotas.
  • Si se presenta cualquier corte que deje el alma de la cuerda al descubierto, la cuerda se debe retirar.
  • Si el nudo está cerrado por un plástico: El nudo no debería estar holgado dentro.
  • Prestar atención a la terminación del plástico protector, que puede rozar la cuerda.

Revisión previa del material textil

Muchos de los elementos que se citan anteriormente incorporan elementos textiles. Este tipo de materiales, se deben inspeccionar siempre siguiendo las indicaciones del fabricante, generalmente visual y táctilmente, en busca de signos de deterioro. La forma de determinar si un suceso representa un signo de deterioro vendrá determinada según indique el fabricante. Se mencionan a continuación algunas de las comprobaciones habituales, como por ejemplo sobre:

  • Decoloración: Puede ser provocada por exposición al sol o químicos. Si el fabricante lo indica expresamente, se debe retirar el equipo si la decoloración es fuerte, y si viene acompaña de rigidez, este criterio se refuerza.
  • Rotura de fibras: Según lo indique el fabricnate, si se presentan cortes en bordes, daños, abrasión o desgaste excesivo, se podría requerir retirar el equipo.
  • Manchas: Según indicaciones del fabricante, si en las revisiones se detecta una mancha que proviene de un producto químico desconocido y se observa un cambio de la textura del material, podría ser necesario retirar el equipo.
  • Alma de las cuerdas al descubierto: En cuanto se detecte el alma de cualquier cuerda al descubierto, se debe retirar el equipo.

EQUIPOS DE PROTECCIÓN ANTICAÍDAS. GUÍA PARA LA SELECCIÓN, USO, CUIDADO Y MANTENIMIENTO

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  • Control de la conformidad de los productos fabricados respecto al tipo UE aprobado: control supervisado del producto a intervalos aleatorios (módulo C2) o aseguramiento de la calidad del proceso de producción (módulo D)
  • Declaración UE de Conformidad.
  • Folleto informativo.

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